Capital de las cerámicas, y a orillas del rio Viena, hogar del renombrado pintor Auguste Renoir y cuna del Bife Limusino, Lemoges brilla con sus encantos, el estilo arquitectónico y la historia que espera a la vuelta de cada esquina. Desde el momento que se llega, destaca, a primera vista la estación de trenes (Limoges Bénédictins Station) única en su tipo, una mezcla de estilo neoclásico y art deco con un inmenso ventanal, que la conviertes en una de las estaciones más bellas de Europa.
Si bien la ciudad se agolpa alrededor de la Cathedral de Saint-Etienne de Limoges, en la otra vereda del rio se puede disfrutar de los Jardines Botánicos, el Museo Palacio que incluye trabajos de Renoir, las casas de antigüedades, boutiques y restaurantes. La ciudad tiene el Festival de la comida (La Frairie des Petits Ventres), donde se puede disfrutar de la exquisita cocina, al punto de saciar cualquier antojo, desde un buen plato de carne roja hasta una porción de Clafoutis, una especie de torta de frutas horneadas en manteca, mientras que en el verano el Festival de las 1001 Notas alegra Limoges con música en cada uno de sus rincones.
Como se menciono antes, Limoges es también la Capital de las Cerámicas, Four des Casseaux es un reconocido lugar por crear las más finas vajillas, en el Boulevard Louis Blanc se pueden encontrar una cantidad inmensa de negocios especializados en la confección y venta de cerámicas al punto de ser el lugar de reunión donde muchas personas, ávidas de aprender y dejarse llevar por el fino arte.